Resumen.
El proyecto propone distancias mínimas para la aplicación terrestre y aérea de agroquímicos cerca de fuentes de agua y espacios habitados. Establece una franja de 75 metros para la aplicación terrestre y de 1,000 metros para la aérea. También impide que permisos u otras disposiciones administrativas autoricen distancias menores y declara nulos los actos que contravengan esa regla.